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Hace mucho tiempo que no escribo una palabra aquí, y en casi ningún sitio.

Mañana cumplo 9 años. Todos dicen que ya soy mayor. Lo dicen muy contentos, como si fuera lo mejor. Pero yo no quiero. Me gustan los ocho años. Con ocho años he jugado mucho, es divertido. Como soy una niña pequeña puedo reírme cuando quiera, puedo llorar si me hago daño, puedo pedir caramelos, puedo jugar y correr por la calle, puedo inventarme juegos, contar historias a mi hermano por la noche, hacerle cosquillas, inventarnos cosas que no son verdad pero que dan mucha risa, pedir muchas cosas a los reyes magos… y no sé, muchas cosas más. Los mayores siempre están mandando y eso no es divertido, hay que hacerles caso y sino se enfadan. Aunque tú te enfades también, ellos tienen la razón. Los mayores se enfadan mucho.
No se que hacer para no hacerme mayor. Podría decir que mañana no es mi cumpleaños. Aunque quiero los regalos, podría decir eso, y nadie sabría que ya no tengo ocho años. Pero no soy una niña tonta, eso no serviría. No conozco a nadie que pueda no hacerse mayor. Lo único bueno de tener más años es que ahora sé más cosas que los pequeños de siete años o de seis años. He aprendido muchas cosas, soy más lista. También sé más juegos.
Mañana cumplo nueve años. Y el próximo diez. Eso es ser muy mayor. Bueno, ya sé, este año voy a aprender a no ser mayor. No quiero dejar de jugar.



como si de nada le hubieran servido los bofetones del tiempo y la gente, J siguió, años y años, dirigiendo su vida hacia su proyecto utópico. hubo ocasiones en que llegó notar las luces al fondo, augurio de un resultado próximo. pero siempre volvía a la oscuridad. una y otra vez. su estrella no abandonaba el cielo, y él hablaba con ella todas las noches: le prometía felicidad, algún día. él supo esperar. más tiempo del exigible. esperó, un poco más. cada vez se hundió más. la palabra felicidad estuvo presente en la parte anterior de su cavidad craneal, bien pegada a la pared interior, entre cráneo y cerebro, sin atreverse a atravesar la masa gris y proyectarse por sus retinas, como en un cine... y demostrar a todos que fue feliz.

Para más información dirigirse a www.javimorenete.blogspot.com




Al final, está la playa.






